“Bolivia no está ni cerca de inmunidad de rebaño como tal vez ustedes creían”


No son buenas noticias las que encontró el doctor Félix Drexler en su visita a Bolivia. Todo lo contrario, la cadena de contagios continúa, la inmunidad de rebaño está lejos y la vacuna podría tardar en llegar hasta  2022. 

 Drexler es el jefe científico del grupo de expertos de intervención rápida en salud de Alemania que se encuentra en Bolivia prestando asesoramiento y capacitación para la lucha contra la Covid-19. La misión, que está compuesta por siete profesionales de alto nivel, llegó con un donativo de   100 mil pruebas PCR con kit completo. Los profesionales recorren las principales ciudades del país para dar apoyo técnico a los salubristas.

¿Cuál es la situación de Bolivia frente a la  Covid, luego de haber visto la realidad del país? 

Mi impresión es muy buena para empezar. Bolivia tanto como los otros países que ya visitamos y los pueblos latinoamericanos están aguantando bastante las medidas de confinamiento, de aislamiento y de distanciamiento social, mucho más que en Alemania, de hecho. 

Hay que felicitar a las personas, sabiendo que un gran porcentaje de gente está en el mercado informal. Entonces, tienen que salir de algún modo para alimentar a sus familias. Esto no ocurre porque sean tontos o porque no les guste el distanciamiento social, sino que están sin alternativas y esto es un factor en toda América Latina y también en Bolivia que contribuye a mantener cadenas de transmisión a pesar del confinamiento increíblemente severo que están pasando o que ya pasaron. 

Mi impresión es bastante buena, porque veo mucha gente con mascarilla en la calle. De hecho, es muy raro ver a alguien sin mascarilla. Siempre existe el mismo problema en los países que tenemos que convencer a la gente de usar mascarilla y también de educar a la gente que el barbijo no protege contra todo. ¿Es necesario usar mascarilla? Sí. Pero, ¿está usted invulnerable por usar la mascarilla? No. Entonces, eso es un problema.

Creo que Bolivia está sufriendo un poco para generar datos robustos de cuántas personas ya se infectaron. Esto es un dato que necesitamos para saber si hay algo como la inmunidad de rebaño, que podría cesar la circulación del virus sin que haya la vacuna todavía. 

Por lo que he visto, Bolivia, a pesar del montón de casos y muertos, no está ni cerca de la inmunidad de rebaño como tal vez creían. Entonces hay que aguantar mucho todavía.

Hay preguntas que se repiten en Bolivia como si la radiación ultravioleta  en el altiplano protege o ayuda a disminuir la transmisión. Yo diría que no. La población del altiplano no está invulnerable desgraciadamente.

Otra cosa que veo muy particular en Bolivia es la búsqueda de un tratamiento mágico para que ojalá resuelva todo y sea barato, accesible y sin efectos secundarios. La Ivermectina es un ejemplo que está en toda Americe Latina. Esto se basa en datos muy incompletos. A menudo es una publicación de un grupo de alguna parte del mundo, pero para un uso seguro y eficaz en un humano es un camino bastante largo. Entiendo cómo la gente está desesperadamente buscando algo que pueda ser una salvación, pero me parece que no estamos tan cerca de algo así.

Esto es algo que veo y aquí en Bolivia también, porque aparentemente se está usando Ivermectina sin bases sólidas de seguridad y eficacia. Esto me preocupa porque puede haber efectos secundarios o puede contribuir para que la gente se sienta invulnerable y no es así. Y también hay una idea de usar dióxido de cloro como tratamiento y tampoco es así. No lo sé, pero dudo mucho que funcione y tengo miedo que pueda hacer daño a un montón de gente. Entonces hay que seguir esta lucha aguantando por más difícil que sea. Estamos mundialmente todos sin vacuna. Estamos sin remedios. Hay algunos que son mejores, pero son súper caros, son escasos. No tenemos acceso como al Remdesivir, que el Presidente norteamericano lo está tomando aparentemente desde ayer.

En resumen, usted dice que todavía no se cortará la cadena de contagio, que estamos lejos de la inmunidad de rebaño y que no hay soluciones mágicas. ¿Podría explicar en qué consiste la inmunidad de rebaño y por qué afirma que estamos lejos de alcanzarla?

No conozco los números y no sé cómo fueron levantados los datos. Hay un estudio con base en el Registro Civil que se basa en el número de muertos, que ayuda a definir el exceso de mortalidad en un cierto tiempo de este año en comparación con los años anteriores. 

Si usamos estos números de muertos y si suponemos que la tasa de mortalidad del virus es comparable en todas las áreas en el mundo, es decir, muere entre 0,6 o 0,8% de los infectados, el exceso de muertos en Bolivia parece traducirse en más o menos 10% de la población expuesta (que habría contraído el virus) porque estadísticamente un contagiado infecta a como casi tres. Se puede suponer que para una inmunidad de rebaño va a ser necesario (un índice de contagios del) 60%, no para eliminar la circulación del virus, pero para eliminar el número grande de contagios y para permitir solamente infectados esporádicos, para no tener esta bola inmensa de casos que pone un peso muy grande en nuestro sistema de salud. 

Creo que en Bolivia nos falta generar datos serológicos que se basan en la detección de anticuerpos que un individuo infectado puede haber generado. Esto nos falta, y técnicamente no es tan sencillo, hay que hacer un par de cosas, pero tampoco es imposible. Es algo que cuesta, que requiere una infraestructura, pero me parece, si el Registro Civil está funcionando bien, me parece que no hay por qué dudar de los datos.

Por eso digo que con el 10%, está muy lejos (de la inmunidad de rebaño) porque suponemos que es necesario 60%. Si estamos con 10%, ustedes están mucho más cerca que Alemania, que está con 0,3%. Desgraciadamente, lo peor todavía no pasó, estamos en la misma guerra, en la misma lucha y desgraciadamente hay que seguir a pesar del impacto en la economía.

Tengo muchas esperanzas de  que lleguen vacunas y que sean eficaces y seguras, pero tengo miedo que tarden un poco. Tal vez veamos las primeras vacunas licenciadas a finales de este año, pero para distribuirlas y para hacer una cobertura razonable de las poblaciones fácilmente perdemos todo el año 2021 y tal vez el 2022 porque es inmenso. ¿Quién va a producir esas vacunas, quién va a administrar, dónde vamos a estocar esas vacunas para el pueblo boliviano, cómo vamos a llegar en el contexto de su país a los rincones más alejados con la vacuna que probablemente va a requerir?

Si bien los problemas son estos, el mensaje es positivo. Tenemos una perspectiva de vacuna en un año. No hay precedentes en la historia médica de nuestra especie, nunca fuimos tan rápidos.

Ahora el discurso que tenemos que tener globalmente es la priorización, ya que no tenemos que vacunar a todo el mundo. ¿Quién es primero? Son los médicos, enfermeras, Policía, Ejército… ¿Y qué hacemos con las enfermedades de base? Cuántos diabéticos tiene Bolivia, cuántos tiene México… Lo principal es que tenemos que empezar   el discurso de cómo vamos a hacerlo, cómo vamos a tener acceso a las vacunas.

Pese a lo que usted nos explica, en Bolivia la gente ha empezado a salir a la calle no sólo porque necesita trabajar, sino porque quiere protestar en marchas o bloqueos o porque los políticos están haciendo campaña con grandes concentraciones y sin usar barbijo. ¿Qué opina  al respecto?

Yo entiendo que Bolivia está siendo golpeada por la pandemia en un momento pésimo porque tienen un proceso político en curso. Yo creo que las autoridades de Bolivia están haciendo todo lo posible para tener unas elecciones seguras posibles. Obviamente no será perfecto, no se puede evitar contagios cuando hay una acumulación de gente en un solo lugar, más cuando nadie usa mascarillas.

Yo no puedo juzgar a ningún bloque político, no me interesa. Yo no tengo agenda política. La única agenda que tengo es salud. 

Si hubo lo que usted describe, obviamente no es una buena idea y si quiere un ejemplo reciente, mire lo que ha acontecido en Estados Unidos donde también se encontraban sin mascarilla y se ha infectado un montón de gente, incluyendo el Presidente y senadores. Que son gente con todo el conocimiento y todo el acceso a todo y se infectaron. Esta es gente que probablemente tenga acceso a la mejor medicina disponible para evitar que se mueran. Y tenemos que preguntarnos si esto en el contexto boliviano es lo mismo y lo dudo mucho. Qué bueno que haya ideología política en la gente, qué bueno que la gente exprese de una manera democrática y ojalá pacífica sus deseos. Pero qué malo si esto lleva a un descuido con el otro. Esto me parece un poco insensato.

¿Cree que las condiciones están dadas para ir a las elecciones sin que se produzca una ola de contagios por eso?

El presidente del Tribunal Supremo Electoral me explicó todas las medidas que están tomando, yo creo que están haciendo muy bien. Está haciendo todo lo que está a su alcance. Decir que no hay un riesgo sería errado de mi parte. Pero yo creo que el riesgo está minimizado y obviamente Bolivia es un país que ahora necesita una estabilidad política y para ello hay que tener elecciones. Creo que están bastante bien y hay que cuidarse. Me explicó por ejemplo el señor (Salvador) Romero que están aumentando el tiempo para la votación para evitar la acumulación de personas. Me explicó que también va a distribuir el pueblo boliviano según el último número de su cédula para evitar la aglomeración en la mañana. Sí es necesario usar mascarilla y mantener el distanciamiento en estas ocasiones, pero es necesario votar. 

Para enfrentar la pandemia también se necesita un gobierno estable y con legitimidad. ¿Cómo ha visto usted la gestión política de la pandemia por parte del Gobierno tomando en cuenta que se registraron casos de corrupción, burocracia y tardanza en las compras?

No sé si soy capaz de juzgar adecuadamente porque me faltan datos. Creo que Bolivia está haciendo lo que puede, obviamente en una situación complicada.  Si entiendo bien, hay distintos bloques políticos y en esta pandemia hay que cooperar porque el virus no debe ser politizado. Eso ya hemos visto en otras democracias del mundo que el virus fue usado como argumento político contra el adversario. Para mí, como científico no hace ningún sentido.

Los casos han empezado a bajar en Bolivia, según datos oficiales;  sin embargo, ¿usted cree que el país está expuesto a una segunda ola, como está ocurriendo en Europa?

Diría que sí. ¿Será que la primera ola acabó? Esto hay que verlo con detalles, con cómo están siendo levantados los datos. Hay que ver cómo es el alcance de la diversidad del país, cómo están haciendo la técnica en el laboratorio. Obviamente, por motivo de mantener la economía se terminó con muchas medidas severas del aislamiento, en su caso hace pocas semanas.

No hay ningún motivo para suponer que esto no ayude a nuevas cadenas de transmisión. Claro que va a haber transmisión, por qué no habría si el virus no se fue, si tenemos casos todavía. Si la gente está por motivos económicos saliendo ahora más a las calles, eso sí va a provocar nuevos casos. Hay que evitar situaciones de transmisión innecesarias. En el caso de Alemania hay un gran debate si debe o no haber gente asistiendo a los partidos de fútbol a los estadios. Yo como científico y como un actor de salud, sinceramente no necesito espectadores de fútbol, no necesito bares, no necesito discotecas. La gente necesita tener un poco de placer en su vida porque mantenerse encarcelada en su casa durante un año es muy fuerte, pero hay que encontrar medidas seguras.

Usted ha dado recomendaciones para la gente, pero ¿cuáles serían sus recomendaciones para el Gobierno para la gestión adecuada de la crisis?

No me atrevería a dar recomendaciones a un gobierno, desconozco la situación actual. Prefiero quedarme con algo que ya he hablado, al Gobierno que esté hay que cooperarlo fuera de los partidos para vencer juntos y como país, como planeta. Creo que nuestra venida acá es un acto de solidaridad entre el Gobierno alemán y el Gobierno boliviano y la misma solidaridad he visto en la gente y los pueblos de América Latina.

Siempre va a haber algunas personas que tal vez interpreten la pandemia como un arma política, esto hay en todos los países. Tal vez también haya en Bolivia, esto es algo que no ayuda, hay que cooperar. 

Si hay un bloqueo político, evita adquisiciones de bienes necesarios. Esta es una situación que tiene que encontrar solución rápida.

HOJA DE  VIDA

  • Carrera  Félix Drexler es profesor del Instituto de Virología del Hospital Universitario Charité Berlín. Además, es director del Departamento de Epidemiología Viral.
  • Experiencia  Tiene una experiencia de más de 15 años trabajando con enfermedades virales emergentes.

Fuente: Página Siete